En una extensa entrevista, Roberto compartió su experiencia en el futsal y el fútbol, destacando su decisión de mudarse a Comodoro Rivadavia impulsado por una oportunidad laboral en la industria petrolera y un proyecto deportivo que le permitió continuar ligado a su pasión.
A partir de allí, inició un camino de crecimiento como entrenador, dirigiendo equipos juveniles y logrando importantes resultados: ascensos, títulos y la consagración en la Liga de Honor, una de las más competitivas del país. Sin embargo, más allá de los logros, remarcó que el éxito se construye desde el trabajo semanal, el compromiso del grupo y la convicción en una idea de juego.
Uno de los ejes centrales de la charla fue la diferencia en la formación entre ciudades grandes y localidades más pequeñas como San Julián. Según explicó, la clave está en la competencia: mientras en centros urbanos los chicos juegan cientos de partidos al año, en el interior esa continuidad es menor, lo que impacta en el desarrollo.
En cuanto a su filosofía, hizo fuerte hincapié en los fundamentos técnicos por sobre los sistemas tácticos. Para Roberto, el control, el pase, la recepción y la toma de decisiones son la base de todo equipo competitivo. En esa línea, sostuvo que muchos entrenadores cometen el error de priorizar esquemas sin consolidar lo esencial.
También abordó el debate entre entrenamiento analítico y global. Se mostró a favor de un enfoque combinado, especialmente en formativas, donde el juego debe ser protagonista. Reivindicó el “potrero”, la creatividad y la enseñanza a través de dinámicas lúdicas, adaptando los ejercicios para que los chicos aprendan sin perder el disfrute.
Otro punto clave fue el rol del entrenador en la actualidad. Subrayó que ya no alcanza con el conocimiento táctico: hoy es fundamental entender lo emocional. La gestión de grupo, la empatía y la comprensión del contexto de cada jugador son determinantes para lograr rendimiento.
Finalmente, se refirió al compromiso de los jugadores, señalando que varía según el nivel y el contexto, aunque valoró especialmente el sacrificio de quienes entrenan tras largas jornadas laborales. En ese sentido, afirmó que el entrenador debe marcar el rumbo del equipo y sostener una identidad clara.
La entrevista dejó una mirada profunda sobre el deporte, donde formar personas y jugadores va mucho más allá de los resultados, poniendo en el centro la pasión, el aprendizaje y la evolución constante.