16º
Nubes y sol
DEPORTES
30 de marzo de 2026
El equipo de Gastón Cárdenas ganaba 3-0 en los primeros minutos y dominaba el juego, pero terminó cediendo puntos en un partido que dejó bronca y polémica.
En un clásico vibrante y cambiante, Racing protagonizó un arranque arrollador que no logró sostener con el correr de los minutos y terminó dejando escapar una victoria que parecía encaminada.
El equipo dirigido por Gastón Cárdenas salió decidido a imponer condiciones desde el inicio y lo consiguió con autoridad: en apenas 14 minutos ya se imponía 3-0, mostrando un juego dinámico, presión alta y una clara superioridad sobre su rival. “Hicimos un primer tiempo espectacular, jugando muy buen fútbol y generando muchas más situaciones que los goles que convertimos”, destacó el entrenador.
Sin embargo, pese al dominio, el desarrollo comenzó a cambiar. Racing no logró capitalizar del todo su superioridad y el rival encontró respuestas, principalmente a través de la pelota parada. “Sabíamos que tenían jugadores altos y fuertes en ese aspecto, y ahí cometimos errores que nos costaron caro”, explicó Cárdenas.
El complemento fue diferente: el ritmo bajó, el equipo tuvo que reacomodarse tras algunas expulsiones y el impacto anímico del resultado comenzó a sentirse. Aun así, el DT remarcó que su equipo nunca dejó de intentar: “Incluso con uno menos seguimos siendo profundos y protagonistas”.
El partido también estuvo marcado por la polémica arbitral, un factor que el entrenador no dejó pasar. “Hubo fallos que nos perjudicaron. Así es muy difícil, todos tenemos que colaborar para que el fútbol crezca”, señaló con evidente malestar.
Más allá del resultado final, la Academia dejó una identidad clara en su presentación: un equipo joven, con un promedio de edad cercano a los 20 años, que apuesta por la intensidad, el protagonismo y el desarrollo de sus jugadores. “El golpe anímico es fuerte, pero hay que levantar cabeza rápido y seguir trabajando”, concluyó.
El empate dejó sensaciones encontradas: por un lado, la satisfacción por el rendimiento mostrado en gran parte del encuentro; por el otro, la certeza de haber dejado escapar dos puntos en un partido que, por momentos, fue completamente suyo.